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sábado, 26 de enero de 2008

LA COCINA CACERA DE MAMA







Bueno, es un tema que me apetece de sobremanera, porque es como entregar los sabores del sentimiento, volcarlos al plato de las personas que tu amas y que mejor ganar por la vía que es más débil el ser humano, su paladar.

Crear y confeccionar un plato de comida lleva algo del alma que podría ser tu madre cómo lo fué en mi caso, ya que vuestras madres siempre nos decía “observa y ve como son las cantidades de ingredientes que debe llevar esta preparación y después me vas a dar las gracias con el tiempo y es una verdad, porque desde muy pequeño, siempre me paraba en la puerta de la cocina mientras mi madre preparaba esos exquisitos platos de comida cacera que hasta la fecha aún tengo el placer de paladear y ojala que por mucho tiempo más.

Observaba hasta que terminaba, yo cooperaba con el lavado de los utensilios y a veces cuando bajo su supervisión me dejaba revolver o mover algo de esas ollas que con el tiempo se van deteriorando con el pasar de los años al igual que las manos de mi madre y que ahora me jacto cuando cocino y digo ¡¡ooh me quedó igual como a mi mamá!!, pero es una forma de decir, porque como sabrán todos tenemos manos diferentes para entregar el laborioso trato con los condimentos y las cantidades y/o algún truquillo que se le agrega a estas comidas.

Siempre uno alaba a la madre por que sus comidas son riquísimas, tienen buen gusto y como siempre no falta alguien que diga le falto ésto o lo otro, no quedando conforme con lo que se le sirvió, pero en mi caso nunca tuve algún reparo sobre sus comidas, todas eran pensadas y ordenadas en cuanto a la preparación. Había un horario específico donde se empezaba con el pelado de las verduras (papas, zanahorias tomates, etc.), después todo lo picado, ya que antes se realizaba todo este trabajo solamente a mano no existían como ahora las tecnologías (batidoras, peladoras, 1, 2,3, mixer, etc.) y era un arte todo aquello, bueno hasta la fecha lo digo por mi madre.
Cuando estaba en el dintel de puerta de la cocina miraba como las cantidades exactas para cada preparación de todos los días y por cuantos años, le agregaba los sabores de los sasonadores, sal, aceite, etc.

No solo era comida también estaban incluidos los postres, los jugos que después cada uno de los que estábamos en casa cooperábamos en hacer jugo de frutas, mucho mas sano, pero después fue mas fácil ir a comprar una bebida gaseosa, o jugo en sobre, todo fue cambiando con el tiempo.

Me acuerdo que siempre en la mañana llegaba el lechero a la puerta de la casa y dejaba un cesto de alambre y en su contenido eran dos botellas de leche, dos frascos de yogurt, una botella de jugo de zanahoria o tomate, pero, duro poco tiempo, porque después dejaban ese cesto con su contenido y cuando te levantabas a recogerlo siempre faltaba algo, o sea empezamos con lo que es muy común ahora… el robo y de pronto se suspendió ese servicio.

Mi madre cuando hacía postres o algo de pastelería (que no es mi fuerte, pero le hago empeño igual), era una tarde de fiesta en el comedor para la once (queque, galletitas, postres de leche, tartas, etc.), eran momentos para compartir en una mesa con la familia, cuando realmente se podía compartir, éramos más chicos y estaba papá.

Como se deleitaba mi padre con esas deliciosas sopas o cazuelas u otras comidas, en cambio nosotros más pequeños éramos mañosos. Antiguamente el almuerzo consistía en una entrada, sopa y plato de fondo más postre el que le apeteciera, era demasiada comida, y ahora es totalmente distinto un solo plato y si no tienes hambre no comes nada. Saben con este párrafo me doy cuenta de la vida de mi madre que tenía que trabajar tanto para hacer todas las cosas del hogar y mas aún el cuidarnos, mantenernos aseados, comidos, las tareas del colegio, el aseo, hacer las camas, limpiar el patio, el antejardín, regar, jardinear, ufff. tantas cosas que a lo mejor se me escapan algunas más, pero no importa porque ahora me ha tocado hacer esas labores en mi casa y realmente es demasiado, por eso creo que esta narración es una excusa para acordarme de mi madre y de todas las madres del mundo sacrificadas que entregaron su vida para con nosotros, que como unas grandes mujeres se merecen por este medio un homenaje estén o no y demos gracias a Dios el poder recordarlas, con cosas tan simples de la vida como es la cocina cacera.

Gracias mamá.
Cuerpo perfecto, maduro y esbelto, fuerte y delicado
para mantenerme a su lado, en un lugar oculto,
donde me cargará con gusto durante nueve lunas
Hasta mecerme en mi cuna…
Crecer abrazado a su tibio cuerpo moviendo mis brazos
Moviendo mis dedos, escuchando su canto a través del tiempo
Diciendo mi nombre, diciendo te quiero!
Doloroso alumbramiento, sin palabras de reclamo,
me mira con sus ojos,
Derramando una lágrima diciéndome, te amo!
Te esperé con ansias, mi bebé adorado!!

Me miré en tus ojos más de mil veces,
al darme de tu pecho la blanca leche,
para crecer sano, para crecer fuerte…
Y hoy me doy cuenta, y
te digo te amo, por darme tu vida
por permanecer a mi lado,
por darme el empuje para seguir avanzando…

Siendo ya un hombre,
Hoy observo tu cuerpo
Ya está deformado, al paso del tiempo,
Por dármelo todo escuchando en silencio,
Por darme tu vida, tú espacio y tú aliento…
Gracias madre, por convertirme en hombre, y
Por darme mis alas, para cruzar horizontes.



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